Mandolina, un espacio de encuentro con los libros y el mundo que lo rodea
- Luciana Di Spalatro

- 30 may 2023
- 7 min de lectura
Ubicada en el Barrio de Belgrano se encuentra la librería Mandolina, o como la describe su librera, Valentina: “Sí, somos una librería, pero también somos otras cosas culturales”.

A pocos metros de la bocadura del subte “Congreso de Tucuman" de la línea D, sobre la calle Manuel Ugarte al 2439, se encuentra la librería “Mandolina”. Su fachada es de color blanco, pero tiene una ventana donde podes observar el interior del local.
Adentro se protegen historias que se visten de libros que duermen en estanterías de color blanco y marrón claro, las cuales esperan con ansias ser leídas. Cuando entras, en el medio, te sorprende una mesa redondadonde se exponenlas novedades de las editoriales independientes.
En una mañana típica de otoño, donde se siente el frío, pero el sol lucha para transmitir calor, Valentina nos abre la puerta de su librería para entrevistarla. Y charla cómo surge Mandolina, qué brinda a la comunidaddel barrio y a la movida cultural nacional-independiente.
Para Vale Mandolina “es una librería que nació en el 2018 como parte de un proyecto, o en otras palabras, como una librería puertas adentro.” Nos cuenta que surgió la iniciativa entre el año 2018 y 2020, y la idea fue mutando con el pasar del tiempo, “Mandolina tomó muchas formas, como en ferias, showroom, hacia dentro de nuestra casa y online”.
Desde finales del 2020 Mandolina abre sus puertas en un local en el barrio de Belgrano, pero no solo viene a ofrecer a los vecinosla venta de libros. “Sí, somos una librería, pero también somos otras cosas culturales”, comenta Vale y agrega que la idea originaldesde un comienzo era “ser una casa de talleres y eventos literarios”.


¿Cuál fue el motivo o la inspiración que les llevó a abrir Mandolina?
No fue una decisión pensada. Lo que en realidad ocurrió fue que yo estaba estudiando Letras y mi compañero, que es la otra mitad de Mandolina, estaba cursando Periodismo. Sumado a esto, ambos nos encontrábamos trabajando muchas horas al día, trabajos que no teníannada que ver con lo que nos gustaba y para lo que nos estábamos formando. Sin embargo, después de unas vacaciones que habíamos tenido, volvimos muy angustiados con el solo hecho de pensar que teníamosque regresar a esa vida. A lo que dijimos “tenemos un ahorro”, por lo que nos planteamos hacer algo con el dinero, y fue ahí cuando empezamos a pensar en la idea de una librería. Aunque no había posibilidad de que sea un local a la calle porque sabíamos que eso nos iba a demandar muchísimo más recursos, que en ese momento no teníamos. Así que, gracias a esto, comenzamos a ver cómo era el circuito de comprar libros y demás aspectos. Esa fue un poco la inspiración, como la desesperación de querer ir hacía a otro trabajo que no sea el que teníamos en ese momento. O en otras palabras, cómo meter algo que nos gusta en nuestro día a día.
¿Qué dificultades trajo crear una librería, primero puertas para adentro y luego tener un local en la calle?
Cuando no teníamos un local, lo más difícil era explicar cómo era que funcionábamos, porqué en ese momentono habían tantas librerías como nosotros, o al menos no era algo tan extendido. Además, en nuestras redes subíamos muchas recomendaciones de libros, y también pensábamos en eso, en un lugar donde se pueda desde lo virtualseguir recomendando y tratar de tener lo que tienen las libreríasde barrio. Sin embargo, costabaese cruce, porque había mucha gente que en nuestras publicaciones nos preguntaba ¿Dónde consigo el libro? Otra cuestión era que para nosotros todo esto era un mundo desconocido, ya que no teníamos a nadie en nuestra familia que haya vendido libros. Por lo que, había muchas cosas propias del circuito que las fuimos conociendo por prueba y error. Por otro lado, de estar como local en la calle fueron muchas cosas que tuvimosque aprender, como gestiones, habilitaciones y papeles. Cosas que yo nunca me imaginé que iba a hacer. Creo que eso es lo más difícil, la parte administrativa, es decir, lo que pasa cuando crece un negocio, hay que empezar a sectorizar y también darse cuenta que hay cosas que se te van de las manos, por lo que necesitas contratar a alguien para que se encargue de eso. En resumen, esa es la mayor dificultad, ante el crecimiento poder identificar el momento en el que tienes que delegar ese trabajo, y la organización de los recursos.
Vale comentó que la librería existe gracias a las redes sociales:“Pensa que cuando nosotros arrancamos armamosun Instagram y un Facebook(...) Lo que hicimos durante un tiempo fue leer los libros que habíamos traído del catálogo y teníamos un esquema de todos los días publicar un libro con una reseña y pensábamos que esa era nuestra posibilidad. Nosotros decíamos que sea un espacio virtual, pero que no solo sea subir la foto del libro. Eso hizo que nos identificara y nos hiciera crecer.”. Otro aspectoque destacó fue la posibilidad de conectar con otros emprendimientos.
¿Cómo hacen para distinguirse y llamar la atención de los lectores?
Estando como librería a la calle hay algo que estoy identificando, si alguien viene a nuestratienda escuchamos lo que quiere leer y le recomendamos un libro. Podemos apreciar que hay un ida y vuelta. Lo que termina generando que la gente le sugiera el negocio a algún familiar, vecino o amigo y nos ayuda a llamar la atención de los lectores. Además, creo que favorece que las propuestas de los eventos sean gratuitos, con esto un poco la idea es que vengan personas del barrio, y que sea un punto de encuentro entre lectores. Esto mismo, más la suma de los carteles en la calle, genera que sea muy llamativo para el público, ya que es en ese momento cuando ellos entran a Mandolina y nos piden más información acerca de lo que presenciaron. Por lo tanto, pienso que eso es algo que no está tan identificado y es una forma de llamar la atención.
Anteriormente, mencionaste que la librería no solamente ofrece libros, sino también talleres y eventos ¿Cómo surge esa posibilidad o cuál fue el hincapié para ofrecer algo más cultural?
En lo personal, a mí siempre me gustó ese cruce en donde el libro es como un lugar de encuentro, y no solo el libro como el espacio reservado para la gente que lee y es inteligente. Suele pasar mucho que la gente dice que no lee tanto, y la realidad es que hay algunos lectores que tienen muchos libros por mes, y otros tienen otras circunstancias o no les gustan leer con tanta recurrencia. Por ende, la idea era pensar en estrategias para que todos se puedan sentir parte del universo literario, es decir, todos a los que alguna vez les haya interesado un libro y que no sea un mundo cerrado. Todo esto lo empezamos a hacer cuando estábamos como librería puertas adentro, y al momento de buscar un local yo ya estaba dando talleres en mi casa. En ese tiempo nos planteamos el hecho de que estaría bueno tener un espacio para talleres no solo propios, sino que haya otro recambio y una oferta mucho más amplia. Eventualmente, conseguimos un puesto en Belgrano, que incluía una terraza y desde el primer momento en que la vimos supimos que ahí tenían que pasar cosas. Eso sí, nos costó un poco de tiempo el primer año porque estábamos más abocados, no sólo en la cabeza, sino también en lo monetario. Por ende, en ese tiempo no funcionó la terraza. Pero a principios del 2022 si se pudo comenzar a hacer eventos y demás. También se logró observar que hay mucha recepción por parte de la audiencia. Hay gente a la que le interesa venir y no solo compartir una lectura, sino pensar que hay otras formas en que lo literario puede llegar. Hay un mundo de posibilidades para hacer cosas teniendo el espacio, y eso nos entusiasma un montón.

¿Cómo es la selección de títulos y obras para ofrecerle al público?
La curaduría cambió con el crecimiento de la librería. Al principio éramos un poco rígidos, “Van a ser libros que nos guste a nosotros y que si o si los hayamos leído”. Queríamos hacer una curaduría muy precisa, pero después nos dimos cuenta que eso era casi imposible. A medida que vas creciendo, vas conociendo las editoriales y también tomamosrecomendaciones de la gente. Se empieza a armar un circuito de si una editorial publica una novedad, sabes que trabajan con buenos textos. Tal vez no sea el texto que me gusta a mí en lo subjetivo, pero es un buen texto. Entonces empezamos hacer ese recorte, que se escapa de lo que nos gusta a nosotros. Va más allá de texto de buena calidad, que esté bien escrito, corregido y que tenga consistencia. A partir de ahí nos manejamos conociendo a editoriales que trabajan en esa misma línea. Trabajamos con editoriales independientes, que hacen ese mismo trabajo de curaduría. Tenemos mucha atención qué libros elegimos, cuáles no y cuáles se adaptan al perfil de lo que vendemos pero estando abiertos a autoresque no conocemos.
La dueña nos cuenta que al comienzo tenía una mirada pesimista, “Yo compraba libros, pero mi duda era ¿cómo se podrán vender tantos libros por día para poder vivir de eso?’’. Se llevó una sorpresa cuando el público pedía literatura infantil, “cuando abrimos acá, empezamos a recibirmucha demanda de libros infantiles y conocimos un mundo de editoriales argentinas que trabajan super bien y que hay mucha demanda”. El género infantil ocupa un espacio importante en el catálogo de Mandolina y el siguiente desafío es sumar libros de literatura juvenil, “Es una parte del catálogo que nos interesa que crezca, y que haya un montón de oferta hace falta el conocimiento. Pero es la cuenta pendiente que tenemos’’.

¿Qué diferencias encuentra entre las librerías de barrio de las librerías comerciales e industriales?
La curaduría del catálogo es la principal diferencia. Hay una red gigante de librerías independientes que estamos en contacto y nos damos cuenta que trabajamos de una forma similar. Vos haces un recorte de tu catálogo, no traes directamente todo lo que publica una editorial. Poder decir sé quien es el autor, sé de qué trata el libro te ayuda a ofrecerlo al público y que no sea algo estandarizado. También pensar al espacio independiente en el circuito de ventas como algo; entra un cliente hay que tratar de escuchar que quiere leer en ese momento. Esa práctica de escucha y de ir adaptando la recomendación a partir de lo que el otro te está diciendo es algo muy artesanal, y que en la librería independiente y de barrio se mantiene. Muchas veces en la librería de cadenas se va desdibujando. Muchos clientes valoran eso.
¿Qué se va a encontrar un lector la primera vez que entra a Mandolina?
Lo primero que se encuentra es lo que más nos remarca, valora y sorprende, es la escucha activa.“¿Qué quieres leer?”, “¿Qué querés leer en ese momento?”o “¿Es para un regalo?”,¿Quién es esa persona?, ¿conocessus lecturas? Es ese momento de hacer varias preguntas para seleccionar un par de libros y recomendarle a partir de esas respuestas. Eso es lo primero que se va a encontrar.
Por Luciana Di Spalatro



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